Wednesday, November 30, 2005

- 22 -

Bálsamica paciencia, ¿dónde estás?

Atravieso el interior de la estación. Una mujer envuelta en un abrigo negro. Me dirijo al mostrador de información. Me detengo. Espero mi turno. Aún toda una hora por delante. Salgo al andén. Se está fresco. Busco con la mirada el número de vía. Hay un banco justo enfrente del marcador digital que anuncia la llegada. Dos y cuarto de la tarde. De todas formas observo el lugar antes de decidirme. ¿Cuál me parece el mejor sitio para que él me encuentre? Ese banco, sin duda. No hay otro más apropósito. No me verá al bajar pero yo a él sí, y ahora pienso sólo en mí. Me siento, mientras busco ese cigarrillo que me he preparado en casa, felizmente dispuesta a fumármelo con relax, y a volar. El humo me hace ese efecto. Bueno, a mí no, a mi mente. A mí no me hace nada a no ser con él, y conste que pagué un precio alto por comprobarlo. Aquel otro hombre, aquel hotel... Pero el papel que utilizo es demasiado llamativo. De un blanco irisado y transparente que oferta al tabaco desnudo y casi obsceno bajo la mirada de los ojos que pasan; aunque no todos los que pasan miran igual, pero sí a los ojos. Soy una mujer que mira a los ojos. y no sé por qué en ese instante pienso en la esclavitud. Coga y yo. Soy de ébano bajo su cuerpo, una pequeña virgen negra, oscura, y apabullante... Me asusta lo que llego a pensar en esos instantes, mi frialdad. Te lo dije, ¿no? Detesto con toda mi alma mi frialdad. Y el cigarrillo era demasiado suave, apenas me marea. Y me preocupa está reciente adicción. En fin, la maría se me agotará pronto y yo no tendré dónde conseguirla.



Entonces creo que te envío un mensaje. Espera un segundo, voy a comprobarlo...


(¡Vaya!, ya veo que me he puesto otra vez a hablar contigo)


Sí, a las 13h39min... Es mágico estar esperando por ti en una estación de tren... aunque llegues con restraso. Eso de debe haber sido justo después de que en el marcador electrónico los digitos cambiaran. La llegada del Talgo se esperaba, en principio (creí que podría ser más), con un retraso de diez minutos sobre la hora prevista. No hay respuesta. Tampoco la aguardo. Es lógico. Tus mensajes ahora pueden hacerse esperar diez o incluso veinte días. ¿Cómo se nota que tú no piensas que pronto vas a morirte? Conozco mi cuerpo ... Aunque reconozco que olvido decírte algo. Hay una parada antes de ésta última en la que podrías confundirte, una amiga me lo dijo. Y de hecho luego tú me cuentas que te bajaste del tren en las dos últimas paradas. No habría importado. Una llamada, una cita en otro lugar, un taxi...


¿Y sabes? Estoy un poco harta de tener que intelectualizar las emociones. Eres cruel conmigo. Estuve a punto de enviarte un mensaje que dijera sólo eso: 'Eres cruel conmigo'. Ya sé que no va a entenderse pero tú, a pesar de ese asunto tuyo de la memoria de los peces, te acordarías. Escúchame decírtelo porque te lo había repetido muchas veces antes de aquella tarde pero hoy es la primera de después. ¿Por qué eres cruel conmigo? Dime...

- veintiuno -

En ese momento todavía no pienso en Chagall. No esa mañana. Sería en quién menos habría pensado. Y tampoco en Nacha Guevara. Aunque bueno, en Nacha... Lo de Nacha era distinto. Pero en ese momento lo único que me preocupa es bajarme de ese asiento de coche que ocupo, ya. Pero ya. Soy muy impaciente.

Coga conduce. Y según él vamos muy justos de tiempo. Yo no. Yo voy estupenda y le he arreglado a Coga una cita con Joaquín, una de mis últimas fantasías sexuales, una de las que todavía me sucedían hasta principios de la semana pasada. La cita es temprano, a primera hora de la tarde. Estuvo bien pensado. Pensaba mientras follaba con Coga (no lo vuelto a hacer) en la aprensión incomprensible de Joaquín por el tamaño de mis anómalos nódulos linfáticos y en su polla. Quiero decir en la de Joaquín. Me la imaginaba como él, alargada, muy alargada y estrecha y cetrina, oscura. Me resultaba gracioso su repentino pavor y mientras olía su excitación sexual. ¿A qué le tenía miedo en realidad? Hacía más de media hora que su olor se me había anclado al olfato. No era deseable pero era excitante y me recordaba ligeramente al cardomomo. Y me pareció perfecto. Me encantaría llegar a tenerles a los dos un día en mi cama (bueno, tal vez en su camilla; mi fantasía ocurre ahí), y pensé que para eso lo esencial era reunirles, que se conocieran. Por eso Coga protestaba; porque se había ofrecido a acercarme hasta esa ciudad y le parecía que se le echaba el tiempo encima, para comer y luego hacer la digestión. A Joaquín es conveniente visitarlo con el estómago medio lleno. Es delgado pero sus manos son duras. No como el titanio, como acostumbran a decirle sus pacientes, sobre todo por sus pulgares, pero a mí no me trató así. Sé que me trató con muchas emociones contradictorias, incluso la del rechazo pero no con dureza. Además yo soy una resistente, y puede que tanto como él a pesar de su juventud. Así que convencí a Coga para que fuera a visitarle y yo misma le arreglé una cita en el día que más me convenía. Esa tarde

Y a la entrada de la ciudad, justo al pasar por delante de las vías del tren, el semáforo se detuvo. Estaba claro que ese mediodía la vida me sonreía. ¿Me da tiempo a bajarme aquí? -le pregunté. De sobra, dijo él. Entonces abrí la portezuela del vehículo y procurando economizar movimientos: pisé con las botas en el asfalto, agarré mi bolsa de viaje del asiento trasero, me subí a la acera y me despedí de él mientras le perdía de vista entre la circulación. Unos cincuenta metros más allá cruzo por el paso y alcanzo las escaleras de la Estación

- vi - (paréntesis)


- veinte -

Hoy te miro tras las cortinas de la ventana de esta pesada tristeza que se me ha instalado en los corredores del pasillo del alma...


- Ahora llega lo mas difícil -dijo de pie frente al portátil y la silla, mientras se revisaba, como ensimismado en un pensamiento inconcluso, los bolsillos de la chaqueta del elegante traje.

Debería de decir algo. Si lo dice es porque piensa que yo debería decir algo... seguro pero el qué. Es muy difícil acertar con la palabra adecuada. Ya debería de saberlo. Eso.

- ¿Qué es lo más difícil? - le pregunté yo, entonces desnuda y encogida entre las sábanas. Oculta casi por el pelo y las sábanas.

Una sensación convexa la que conservo de ahí, de ese instante: la de esas sábanas. Tiraban de mí como si fueran una segunda piel adhiriéndose a la primera


- La despedida - pronunció

- ¡Ah! Eso. - pensé: esta sentencia de lo que desde hacia veinte minutos resultaba de lo más evidente.Ahora no me levanto. Ahora me encojo más sobre mí, y menguo como si le hubiera dado un minúsculo mordisco a una seta roja y negra con poderes mágicos. Y sí, ahora desaparezco por la madriguera de conejo. Y ahora, entonces, él no me ve y se sorprende. Y ahora lo he conseguido y yo, ya, tampoco le veo marcharse.

- Sí. Eso -contestó o algo parecido, al que tiempo que daba unos pasos en dirección a la cómoda sobre la que reposaba el cuarzo rosado. Las manos continuaban en sus bolsillos...

Callé, y recuerdo haber querido no tener que volver a hablar más. Era una regresión infantil en toda regla. ¡Joder! y en qué momento. Y él me preguntó por el cuarzo... Bueno, exactamente preguntó ... no. Dijo algo acerca del él. Hizo un comentario pero a partir de ahí no puedo seguir. Porque a partir de aquí duele.



Y lo único que deseo es ser capaz de dar marcha atrás. Porque el paisaje que evito mirar, tras los pesados cortinajes de esa ventana de hoy. duele.

Y el dolor, hoy, es distinto a lo acostumbrado.
Creo que duele como la locura, y me acosa como si fuera una niebla
espectral. Algo inhumano.Todo angustia que penetra y se propaga como un gas letal, hasta asfixiar, aniquilar como a cámara lenta , a millares de alvéolos felices pero condenados a una muerte inminente. Y estoy temblando. Que lo sepas

Una niebla aciaga y terrible, que se propaga por el pasillo del alma e implacable me persigue por sus
corredores...

Claro, es que no es una niebla cualquiera, son las tinieblas. Y tengo mucho miedo. Creo que más de lo que tuve aquella noche. Porque ,¿sabes? hay algo verdaderamente atroz ahí.

- v - (paréntesis)


Don´t know why


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'... My heart is drenched in wine But you'll be on my mind Forever...'

Norah Jones

Tuesday, November 29, 2005

- diecinueve -

Y después de eso me atrevo y te llamo... quiero que escuches una grabación pero tu teléfono no acepta mi llamada. ¡Boom! Pienso que estoy cayendo. Siento que estoy cayendo en picado. Pero por lo que sea no permito que el pánico me paralice y los pocos segundos lo vuelvo a intentar. Ahora sí, el teléfono da señal y te hablo de mi pequeño susto. De pronto la proporción del temor ha menguado y me permito hasta reírme de ella. Pero ahora. Entonces te digo que voy a ponerte una grabación que explica algo que me gusta haberme encontrado ahí, en ella, al escucharla... ni siquiera sabía que estaba ahí... Cuando hablo con la grabadora normalmente he fumado minutos antes... Imagino que escuchas...

(16h34min)... Lo que quiero decir... cuando digo que necesito poco a (digo tu nombre)... es que por ejemplo cuando leo esos artículos (digo el nombre de la publicación)... ni siquiera podría distinguir que fue lo que escribiste tú y qué fue lo que escribió (nombro a otra persona)... o de lo que hubiera escrito en ese mismo lugar cualquiera... no eres diferente ... aún no eres diferente así... de cualquier hombre como tú... me refiero a tu intelecto... pero........ es que yo no conocí a ese hombre... yo no conocí a ese hombre que escribe en la revista...... ( ahora se escucha la música de la banda sonora) ........ Estoy segura: yo conocí a un Amante... No fue todo el tiempo un Amante...

Me sentía incapaz de quedarme con Diego pero tampoco -dice Lady M

... No lo supo ser...

renunciar a él. Aquella mañana tomé una decisión. Intenté una operación -dice Lady M


... O yo no supe quedarme sólo ahí...

Y aquí mi mensaje
-dice Lady M

... Quise traspasar fronteras...

No puedo vivir sin ti. Ven. Stop -dice Lady M

... Y tú sólo querías ser un Amante...

- No puedo vivir sin ti. Ven -termina diciendo lady M.

O voy, añado yo. Y supongo que te hablo de lo que acaba de sucederme minutos antes, con las raíces pero también sé que te digo, que no te hago escucharlo para no cansarte... Además, gracias a la tecnología de hoy, existen otras maneras y así ni siquiera tengo por qué que ocupar un tiempo vital o un espacio en tu buzón de voz... De hecho ya no sé qué tiempo u espacio ocupo dentro de mi antigua vida. Sigo sin noticias tuyas desde que desapareciste tras la puerta de ese hotel... ¿Qué tal está Billy? ¿Siguen reflejándose aquellas cúpulas en sus iris, con tanta imprecisión y profundidad?



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..

(15h33min)... Hoy he florecido raíces... raíces... Es algo increíble pero no sé qué puede significar... ¿qué puede significar florecer raíces?... Me di cuenta de que fue... eso sí... después de sentir como existía... dentro de mi cerebro esa pequeña llama... era una llama para ver en la oscuridad... entre la oscuridad... No, era una llama como un faro. Eso eso, como un faro.

- dieciocho -

Martes, 29 de Noviembre


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(15h27)... Me salen raíces del coño... No puedo pensar en follar con nadie... No puedo... Me salen raíces del coño... y es como si quisieran interponerles la carne ... y yo busco Agua... Las raíces de mi coño buscan Agua... No sé que me está pasando por dentro... Es que no sé si esto es florecer o... pero me voy por las raíces, las raíces, las raíces... como respiran... como suspiran... miles y miles de raíces... cientos de raíces... y salen también de la piel... de los brazos, de los dedos... del tercer ojo... ¡Ay! No me importa que la lavadora esté centrifugando ahora... El cerebro otra vez, ¡Ay!... es como una pequeña llama encendida ahí... justo, justo... dónde antes estaban el temblor y el rayo... y estaba pensando en llamarte... y cogí, cogí la grabadora para hacerlo... pero no sé si podría estar diciéndote esto... Me asusta que no estés ahí... ¿Lo entiendes?... Mis raíces están buscándote ... y a mí me asusta que no estés ahí...
..
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- diecisiete -

...

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(16h56min)... Imaginé que follábamos durante una psicofonía... en un lugar dónde hay 'espiritus'...

Luego... eso lo dice lady M

...(y esta parte es indescifrable)...

... penetro en mí -sigue diciendo Lady M.

... quiero contarte, lo que hay...

- dieciséis -

...

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(16h28min)... Me siento débil... me siento muy débil... débil... y no recuerdo haberme sentido así...



16h34min... * (...)

Duración de la grabación: 1 minuto y 55 segundos

* (esta no la reproduzco aquí ahora)




(16h42)... A mí me gusta tu polla pero a mi clítoris le gustas tú

Duración de la grabación: 8 segundos

- quince -

(16h07min).... Un día le llamé como ella... cuando Ana citó a Oliverio... en su casa y fingió el placer... para que lo escuchara detrás de la puerta... Le llamé así... pero de verdad...

Duración de la grabación: 26 segundos



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(16h09min)... Tengo que confesarte algo... aquella noche, en que grité...

¡Qué barbaridad! (lady M)

... sólo gritaba así porque gritaba para ti... Era tu grito

Duración de la grabación: 17 segundos

- catorce -

Domingo 27 de septiembre


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(15h59min)... Como explicarlo... me encontraba abrazada a Diego en ese hotel de la cala Santa Cristina y al mismo tiempo en una llanura de almendros en flor sobre la cual Van Gohg... (lady M)

Puedo reproducir la sensación de vértigo... pero la otra sensación... aquella sensación ...

... disfrutaba de todo, incluso de mi propia muerte ... El amor con él era... (lady M)

... la de que me derretía e iba a secarme... esa, esa no la puedo repetir...

Con pausas, con rellanos ... (lady M)

otra vez hasta que te tenga de nuevo dentro...

Sunday, November 27, 2005

- iv - (paréntesis)


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'One Night' The Corrs

- trece -

No sé cuanto tiempo me quedé luego quieta, después que cerraste la puerta y mis ojos dejaron de mirarte, imposible que dejaran de mirarte en aquella habitación de hotel. Pero en algún momento me senté al borde de la cama y comí uno de los pasteles de manzana. Se te olvidó llevártelos. No eran sólo para mí. Yo quería compartirlo todo contigo, hasta el ruido que hice al orinar. Me preguntaba cómo sería. Era excitante como el que tú, más que escucharlo, pudieras sentirlo o imaginarlo sobre ti, cayendo encima de tu boca y resbalando por tus labios cerrados hasta empapar tu pecho y tu vientre y en su última estación, mi 'Despertar' . Dormías. Intimidad, burda también, ¿por qué no? La desnudez no se logra con metáforas hermosas sino con los líquidos destilados y los jugos mecidos del cuerpo. Y con miradas, con miradas que se desnudan. Miradas que hasta de tan intensas son un pecado. Y luego el refugio del abrazo erótico... Lié un cigarro suave y observé tras el humo-espejismo, como las persianas del edificio cercano se abrían poco a poco mientras lo fumaba. Debe ser fascinante vivir frente a las ventanas de un hotel donde unos amantes anónimos, anónimos con cada vez, se aman sin importarles que se les mire, sin desearlo siquiera, con absoluto desapego, porque nada de lo que ocurre afuera de ese cuarto, en esos instantes eternos, podría importar. ¿Pero cuántos amantes? Pienso en nosotros. El número que haríamos. No tantos, no. No así. Yo lo sentí como no lo sé explicar. Lo que te dije: 'imagínate tratar de contar con unas simples pinceladas de acuarela lo que ocurrió en un horizonte ardiendo en el crepúsculo de una experiencia crepuscular'. Trazos de amarillo, dondo no existió. Mentiras. Y quise mirarme en un cuadro de Hopper. Los repasé mentalmente. Como había pensando que siempre sería. Nunca me había quedado hasta después, ya lo sabes. Nunca fui yo la que se quedó. Huidas. Siempre huidas. Infinitas huidas. Hasta el cansancio más infinito. Pero sólo logré verme pintada como la mujer del artista. Esa mujer radiante desafiando a la claridad de un soleado día desde una cama que mira a una ventana. No era pesadumbre lo que había exactamente en mí, por eso no servían esas mujeres cabizbajas, meditabundas, tal vez atormentadas, o aquella concentrada en la lectura de no imagino que libro. Uno de Borges para terminar. ¿Qué te parece eso? Pero sigo siendo aquella casa blanca encalada en la soledad bajo la que tú escribiste: 'ya sabía yo que no tenía nada que hacer contigo'. Creí morir con aquello que parecía un espejo roto. Pero no era la Muerte, era la desesperación. ¡Qué deplorable es la desconfianza! Hablo de la mía. Y no supe la hora a la que tu tren partió. Me quedé mucho rato quieta. Repasando con alfileres mentales los detalles de la tarde y de la madrugada. No había hilo. Y tampoco hubo aquellas tres cosas que dijiste que teníamos que hablar de camino a la estación. Sólo sé que amanecimos juntos por tercera vez y que aquello no podía ser de ningún modo una despedida; así que dejé de clavarme astillas de inhospito azul infuturo bajo las uñas, y me fui a la ducha. Tomé el tren que salió a mediodía. Y pensé que mientras yo miraba aquel mar bravío al bordear la Costa, tú tal vez contemplases, a esas alturas, la llanura árida de la Meseta. Habías dejado las montañas atras y ahora ya sé dónde vives. Antes sólo lo sospechaba. Y es hermoso estar, de nuevo aquí, intentando averiguar como aprender a darte Vértigo. Quiero más. Quiero mucho más. Lo quiero Todo y no te digo quién eres...

Escucho 'One Night' de the Corrs

- doce -

Hace unos instantes... estuve otra vez sentada bajo tu boca, sobre tu boca............y..... llegué al mismo lugar que la otra vez................ Había como...... Hubo un estremecimiento en el cerebro..... Hablo de la otra noche, no ahora...... Era como si un rayo me partiera en dos el cerebro y se quedara justo ahí, clavado ahí......... Eso era lo que no podía soportar más....... Era increíble... y ... mi vida es un desastre desde entonces ... (aquí hay una risa que apaga las palabras y en la que Lady M. sólo trata de restarles importancia)..... Ayer fue terrible lo que pasó tío... No podía, osea no podía... no, yo quería pero lo rechazaba el cuerpo.......... al punto de que de verdad que me dio un bajón emocional tremendo y ... me quedé, me quedé como él nunca me vio porque él no miraba, ¿no? cuando me ocurría....... Estaba encogida sobre mí ....... y él hombre este me decía: 'habla, dime algo, por favor, no lo entiendo'. Hubiera sido bueno esto cuando tenía 23 años, hubiera sido muy bueno. Esas preguntas. Pero nada, no podía moverme, era una cosa... No sé cuanto estuvimos así pero él dijo: 'no es justo'... Y claro, no era justo....... Entonces me acordé... de lo que tú me contaste. De que... De pagar con otro las frustraciones que le produce a una no poder estar con... con quien desea....... Y fue milagroso, porque este tío estaba al borde de yo qué sé... del ataque de nervios... (lady M. emplea aquí una risa batiente como un aletear de pestañas)... Nunca le había visto así. Yo no me podía mover .. y le dije que sí, que no era justo. Claro, a partir de ahí pude reaccionar. Nada, no me costó nada salir pero luego me quería quedar sola, sola, sola, sola..... Y... esta mañana, había quedado con Cristina, (borrado), ... y... así es agradable ser deseada pero yo no podía sentir deseo... Es como si no pudiera sentir deseo........ Entonces, antes lo que noté, era que me faltaba algo. Me faltaba algo, no es que es que tenga algo dentro, es que me falta algo. No sé, es a ratos... por momentos pienso una cosa... siento una cosa y luego es la otra... Es que es un caso esto... (lady M. sigue riéndose con suavidad pero aquí)... Es divertido... (roza la carcajada)... pero no lo entiende nadie, no lo está empezando a entender nadie... Y ... luego me fui a comer con un amigo, Fernando, de aquí, del blog... Y le tuve al pobre dos horas y media paseando bajo la lluvia, enseñándole toda la ciudad y hablándole del invierno. Sobre todo del invierno porque... yo estoy enamorada de esa estación... Me encantó, me encantó toda la película pero... el invierno me enganchó... Es como que es algo muy mío.... yyyy... que lo tengo que recuperar............ Es que ahora mismo no existe nada, nada... Es como estar... es como estar contigo cuando dormías.


Pero esto último parece que se lo traga el corte abrupto en el buzón de voz y la magia se rompe, también ocurre que la música se detiene, 'Native Spirit', así que ya no importa ponerse a escribir un mensaje que te diga: 'Ahora mismo era como estar a tu lado insome mientras dormías un sueño incómodo e intranquilo, aquella oscuridad, aquella soledad caliente. Te echo mucho de menos. Estoy desolalda, tío. Desolada'

- 11 -

(la madrugada del jueves al viernes)

Llevo una hora... aquí intentando hacer esta llamada y no soy capaz.

Me quedo pensando en todas las cosas que... que quiero decirte y....no me salen..... ¡Uf tío! .... Bueno lo primero es que no te dejé el cuarzo porque me pareció una tontería... Me pareció que no lo necesitábamos... que no necesitábamos nada tú y yo..... que el cuarzo estuvo bien, a mí me sirvió. Pero.... nada, que allí se quedó... se quedó todo obsoleto.... Las velas, la.... la vaselina, los cuarzos......... y ....... también estaba pensando, que esta vez ha sido distinta a todas para mí... primero porque es la vez que ... que me encuentro con tu polla... Antes le tenía miedo... la primera vez nada más empezar... y la segunda todo el tiempo... No sé, era como si sintiese que me rechazaba... que no quería estar conmigo... y el otro día ....... (algunos ruidos, esos ruidos que se hacen cuando recuerdas algo increíble)....... pues fue un flechazo (esto último no se entiende porque lo ahoga la risa)... y que las otras veces te eché de menos, ya, así, ¡Paf!... A ver que no, fue con los días... La segunda vez me fui cargada de expectativas estúpidas. Y esta vez de ninguna... y me fui echándote de menos siete horas antes, o sea no me fui.... Y he visto las tres películas, por supuesto... Fue increíble. Fue increíble lo de 'Lady M.' porque... tampoco supiste decirme porque esa, ¿no?... Entonces tenía que ser esa la primera. Y.......... No me lo podía creer ... (risa cómplice)... ¡Joder, tío, yo estaba ahí!... Y no me ha pasado en la vida, ¿eh? No, nada, nada, nada de lo que está pasando me ha pasado en la vida.... Por ejemplo hace un rato sentía que había dentro algo desconocido. Algo distinto al deseo. No sé, o el deseo, no sé... Pero es como si tuviera dentro dos corazones. Hay un ritmo que no conozco... (risa que pretende encubrir la vergüenza).... esto son chorradas, paranoias, seguro pero que es verdad, que es la sensación más fuerte....... que me late diferente el corazón, o sea no, no lo reconozco... y que no tengo nada de miedo en estos momentos......... Sé que cosas no quiero, o sea yo quiero ver poco a (aquí se menciona un nombre)... pero... poco, poco, lo necesito muy poco en mi vida a ... (aquí vuelve a mencionarse el mismo nombre)... pero... a ti... (temblor y suspiro)............................... te necesito. De verdad que te necesito, porque eres lo mejor que le ha pasado a mi vida, tío....... que eres todo lo que yo deseaba sentir................... pero esto no es Amor, ¿eh? ... (otra risa que brota para acallar una vergüenza).......... A ver, no.......... vamos, es un lío. Pero que no te asuste... que........... que le pongo el bozal............... un beso........... No te lo digo.


Tuesday, November 22, 2005

- diez -

Enciendo el teléfono móvil. Es muy temprano. Aún no ha sonado el despertador pero me levanto quince minutos antes. La gata maulla. Todavía no estoy nerviosa. La gata me sigue ronroneando por toda la casa. El café al cinco mientras el pan se descongela en el microondas. Una música. Es un mensaje. Es suyo. Dice:

'Es de noche en la ciudad. Sólo hay luces de colores y criaturas nocturnas. Hace frío y magia y me apeteces mucho. Subo a buscarte...'


Ayer tarde. Por fin una llamada suya. Jadea. ¿Por qué respiras así? -le pregunto. Porque estoy corriendo por el despacho. ¿Y por qué corres? -le pregunto. Porque acabo de llegar corriendo. He salido a comprarte tres películas, y quiero saber si has visto ésta... Me dice un título. No. ¡Ah estupendo! Es que quiero que las veamos juntos. Tengo muchas ganas de comerte, tía. Pero no sólo el cuerpo. El Alma. Todo. Estás loco, le digo.

Luego, cuando colgamos, un mensaje mío. Él último antes de abrazarle. ¡Qué alivio, joder!. Soy feliz y me voy, a comprarme unas medias negras...

Al final compro dos pares: unas negras y unas color chocolate. También dos velas de gran tamaño y de olor, en la tienda de la novia de Joaquín: vainilla y papaya. La primera vez sólo nos faltaron las velas. Y la segunda nos amamos bajo la luz del día y a la sombra de las farolas del puerto deportivo. Y un pequeño tubo de vaselina de menta (es pequeño y era el único), que para encontrarlo me cuesta recorrer la mitad de las farmacias de esta ciudad. Han dejado de fabricar la variedad de sabor mentolado. Ahora sólo hay un laboratorio que la fabrica pero tengo suerte, porque doy con ella 22 años después. Aún recuerdo su sabor en mis labios de adolescente. También unos labios en Mérida pero esos no eran los míos...

Ahora huele a uva. Ayer antes de acostarme pulvericé esa esencia en este estudio para que ahogara el olor del tabaco... A Coga no le gusta que fume, aunque sólo sean porros, y la gata está sentada aquí, tras de mí. Ella ocupa la mayor parte de la silla y yo sólo el borde, y me quiere tanto que hasta le gusto cuando fumo.

Monday, November 21, 2005

- nueve -

17h29min... Seguía comiendo lo que le daban de comer a los prisioneros... un paquete de arroz hervido y media manzana.

Seguía comiendo sólo eso. Insistentemente

Y lo hizo... lo hizo probablemente hasta que escuchó aquella llamada... una mujer al otro lado del teléfono. Le hablaba de las cartas de Mariana Alcofarado, esa monja portuguesa. Y así supo que el deseo existía. Y eso fue lo que la hizo tener más ganas de vivir.


Duración: 99 segundos


17h31... Nunca se le había ocurrido, que después de todo, se pudiera dejar de ser prisionera... de escapar al horror... Y un día la Voz sólo la visitó para despedirse. La voz de aquel horror.


Duración: 56 segundos


17h33min... Mi marido dice que ayer tuvo unas palabras con mi dolor... que le dijo unas cuantas cosas con sus manos y con su pensamiento, para que me deje en paz y se aleje de mí.

Lo primero es que no sé si eso es posible y lo segundo es que no sé si eso es lo que yo quiero.

Duración: 50 segundos

17h35min... Ahora te imagino encima de mí como aquella tarde.

Diciéndome que te había dado un susto tremendo... y que nunca volviera a hacerte eso... y que teníamos que ir muy despacio, que teníamos que ir muy despacio.

Duración: 30 segundos


19h52min... Cuando pienso en ti (joder) sólo pienso en un jodido demonio rijoso y cachondo.

Me importa una mierda quién seas.

Cuando pienso en ti ... no me importa quién soy cuando sólo parezco... una jodida bestia caliente... Sólo caliente.

Duración: 66 segundos


19h58min... Tú no quieres una narrativa del deseo. Quieres experimentar el jodido deseo.



Pero eso último fue el único mensaje que te envié. De repente, ya sabes, lo más evidente se me presentaba como una ''Revelación'', como eso de ir a entender, por fin, en una madrugada cualquiera, aquello mítico del 'paz y amor', que luego otra tarde me hizo volver a sonreír cuando lo escuchaba en la boca dulce de la Angélica de 'Ciudad de Dios'.

Y El sexo ayer duró unas cinco horas. Coga no estaba así que fumé dos veces y cuando me levanté volví a la cama. No podía concentrarme en otra cosa que no fuera el sexo. Muchas fantasías con la zurda y Deivid. Y creo que por un momento hasta pensé seriamente en decírselo. ¿Te imaginas hoy cuando me lo encuentre y vuelva a arrastrar mi brazo hasta cerca de sus genitales...entonces vaya yo y le eche mano a los güevos, se los acaricie, sin que los otros se den cuenta y le diga: ¿Sabes Deivid?.. todo el fin de semana he tenido fantasías contigo, primero el sábado con mi marido y ayer sola. Y primero mi amiga y yo te devorábamos vivo, y luego mientras follábamos tú y yo, un amigo tuyo interponía su polla entre nuestras bocas y yo te obligaba a besarme mientras me la comía. ¿Sabes? Te sentías horrorizado pero te excitaba... te excitaba hasta el paroxismo... ¿Te lo imaginas?

Lo que no entiendo es el por qué de 'La vida secreta de las palabras'. Quiero decir porque lo primero de lo que comencé a hablar fue de eso, de Hanna... Tal vez porque entre nosotros podría ser diferente, ¿no? Es que es duro lo que parece que me pides, o tal vez lo que no me pides y yo entiendo. Vidas al margen, siempre, y ser esos dos desconocidos que se encuentran en un hotel sólo para follar, como en 'Intimidad', aquella peli francesa de la que me hablaste. Aunque también comprendo tu Miedo, que tampoco debe ser tan distinto del mío...


Hoy voy a borrar una frase que escribí aquí cuando llegué porque ya no me siento tan valiente y segura. Eso de 'alguien, que trata ni más... ni menos... de follarse a tu Mente... mientras viaja en tu misma dirección...' Creo que me queda grande en estos momentos, cuando parece que lo único que me ofreces es tu Cuerpo. Dime: ¿lo mejor de ti? Porque entonces lo Acepto. Tú toma mi cuerpo y olvídate de mis sentimientos. Tómatelo como si fuera lo único relevante de nuestras distantes y felices vidas. Pero abrázame todo lo fuerte que puedas hombre débil, porque lo único que yo Deseo es sentirte completamente Dentro.

Sunday, November 20, 2005

- iii - (paréntesis)


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escuchando la 'alevosía' de Luis Eduardo... pero ya después de 'leerte'...

- ocho -

Estoy seca. No me sale ni una sola palabra. Me estoy muriendo hacia adentro :'((

- ii - (paréntesis)


[1132483278] 37seg.wav
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Coco Rosie, 'Terrible Angels' y sobre o bajo ella, esperándote, mi voz...



Estamos tan lastimados
que creemos morir
si la calle nos arroja una palabra maligna.
La calle no lo sabe,
pero ella no soporta tal carga;
no está habituada a ver
que se descerraje sobre ella
un Vesubio de dolores.
Los recuerdos de tiempos antiquísimos
están extirpados para ella,
desde que la luz se hizo artificial
y los ángeles juegan sólo con pájaros y flores,
o sonríen en el sueño de un niño.
nelly sachs

Saturday, November 19, 2005

- siete -

Es que desde que ocurrió eso... ayer al mediodía, no tuve más que decir, hasta ahora, hasta que te envié ese mensaje que ya sé que has recibido: Joder! No puedo más. Me parece que voy a Estallar. Procuro no pensar en ti y no hago otra cosa que Pensar en ti. No sé cómo contenerme. Me estoy volviendo loca de Deseo. Te lo juro: esto arde y es una Agonía.


Y sigue sin haber Respuesta.

- seis -

(Grito de gavilan)... murmullo de una voz lejana en un buzón de voz... Hola... que....... te llamo porque esta es una llamada de alegría absoluta, tío... (risa suave)...

Acabo de salir del médico... Se lo elegí para mi marido hace años y ahora al trasladarme pues es el que me toca a mí... y lo elegí porque cuando yo patinaba (y aquí se escucha la sirena de un colegio infantil cercano que pretende apagar la voz, o enmarcar la presencia de una casualidad... patinar suelen hacerlo los niños o las patinadoras)... todos los médicos se asomaban más o menos a las ventanas, ¿no? y éste era distinto... (habla de una vieja pista de patinaje abandonada que le hacía como de patio de luces a un antiguo ambulatorio. Fue hace unos tres años)... Era como un indio. Llevaba una coleta muy larga, pequeño, delgado, mayor... (toma aire)... y acerté joder. Tengo un médico que es un hombre tranquilo... y me acaba de decir... bueno no, estoy nada más que entré y me hizo... desvestirme (por detrás se escucha un pato... ¿qué diablos hacen los patos?)... que mi contractura lo único, qué no sé si me doy cuenta, pero que... lo que me dice, que no mire hacia atrás, no puedo girar el cuello, según lo explica él, hacia el lado de los sentimientos hacia el lado de los sentimientos, no puedo mirar hacia atrás. Es lo que me está diciendo mi contractura, que mire hacia delante porque hacia delante es donde experimento el bienestar, ¿no? Y que me relaciono muy mal con mi dolor... que lo soporto pero que no le hago preguntas. Me ha encargado todas las pruebas, todas las pruebas sexuales... el SIDA, la sífilis (que en el ordenador aparecía con otro nombre)... porque... (grito de gavilán)... porque sí, porque dice que yo soy muy liberal (esto último enlaza con una risa... él no lo dijo ofensivamente, lo dijo con ternura, dijo: 'Sí, mejor que sí porque tú tienes pinta de muy liberadota')... y que está bien, que está bien que las haga y también una radiografía pero que él piensa que significa eso, que en cuanto destape lo que hay ahí, y que mire hacia delante, ... en el momento que lo haga, ¿no? que deje inconscientemente de querer mirar hacia atrás... está seguro de que se me va a quitar... y pues nada, hablamos unas cosas interesantes del dolor y lo voy entendiendo más, lo voy entendiendo mucho más... (suspiro entre alivio y hastío)

Y te envié esa fotografía porque es un sitio idílico. Es una pequeña isla de belleza. Es como estar sentada en un parque japonés..... (otro nuevo grito del gavilán)... Y ahora que no está la segadora pues mucho mejor, ¿no?... (pregunta acabada en una nueva risa).... Por eso no te pude llamar antes................... Y ... qué..... que nada, que citas para el 25 que no aceptaba que me dieran... (más risas en conjunto, risas solitarias)....... Para unos días después... ¡Joder qué flipantes son los patos!... (sobre todo uno que ha sumergido su cuerpo de cabeza y golpea con sólo las patas fuera el agua desde el exterior. Es que era alucinante lo que hacía ese pato que instantes la había estado mirando con fijeza. Al fondo hay un sauce gigantesco derramándose sobre la superficie del agua, en el extremo oriental de un islote de tierra, y frente a Ella tal vez un arbusto de sauco. Había bayas. Pero éstas eran de un color rojo profundo)... (de nuevo risas que enlazan con una nueva expresión)... Y me hizo un préstamo. Me regaló un imán.... un imán que solía utilizar una mujer que ahora no está en su vida... Se está tomando su tiempo. Me pegó un corte tremendoo porque claro yo me puse a hacerle preguntas y me dijo que estaba trabajando pero es que antes me lo contó él. O sea que la gente es que es la leche, me cayó muy bien... (el tono es cada vez más risueño)... Me dio muchísima confianza... Y también... hablamos de mi relación con el Dolor de los demás.... el por qué lo entiendo también y que... que sí, que coincide conmigo que este es un poco el precio, un poco, que tengo que pagar por ello... que tiene un sentido... Y que estoy genial ahora aquí, tío.... Que es una maravilla la vida... Un beso, muy grande.

Thursday, November 17, 2005

- cinco -

Ayer me llamas a la sobremesa y me encuentras ausente. Es igual, dejas aguardando una noticia extraordinaria en mi buzón de voz, y parece que los Planetas, por fín, se alínean. Yo la escucho y te llamo antes de que llegue Joaquín, hemos quedado a las cuatro y media... me río, te explico, estoy fumando, en la calle hace frío y la gente pasa por la acera de enfrente bajo el resguardo de sus anorak; yo no tengo frío, no lo tengo no sé por qué desde la tarde del domingo y no quiero enfriarme ahora, ahora no, no quiero experimentar ninguna división celular... y te cuento mi última fantasía, la de la ducha, por lo que estaba Ausente cuando tú llamaste... y estoy feliz en ese momento. Y luego, a poco más de la hora te llamo de nuevo. Pero entonces me río porque estoy Asustada, sigo en la calle, y aunque lo que te cuente sólo sea un espejismo de esperanza que he creído entreveer... Estoy Comprendiendo el Dolor. Ahora mismo el tuyo me importa más que el mío. O eso es lo que calma al mío. Pero aún no sé como lograr amansarlo, a no ser, claro, que yo esté en lo cierto... Me refiero a aquello del ''trance'', lo que dije y quedó registrado en la grabadora. Y a la noche vuelvo a estar feliz. Lo que ocurre es que ya no me apetece llamarte. Bueno sí, qué tontería, te digo que sí: que estoy borracha (he bebido vino tinto como Li Po con mi sombra y la luna), y fumada y feliz pero que como te respeto... no te gimo lo que siento. Y sobre todo, entre paréntesis, te escribo: 'estoy sola'. Y sé que tú lo Entiendes y eso también calma el Dolor.

Wednesday, November 16, 2005

- cuatro -

Supongo que Coga no terminó de creérselo hasta que se fijó en como yo depositaba con cuidado la botella de Baileys sobre la cinta transportadora de la caja. Ahora sí -dijo. Ahora sí me lo creo. Pero en ese instante sólo le miré enfadada. Me sentía molesta por como había estropeado mi pequeño e inesperado placer del día. Un hombre atractivo, muy alto y atlético de pelo cano y que tendría alrededor de los cincuenta años, se había detenido tras de mí con sólo una bandeja de salmón en las manos. Nos habíamos mirado varias veces durante los últimos minutos. No sé desde dónde me seguía y no sé qué pude haberle dicho yo con la mirada. Hoy compraba distraída. Sólo voy a ese supermercado una vez al mes y me limito a llenar el carro con lo que llevo previsto en la cabeza. No me gustan las labores domésticas. Soy un caso perdido según María de los Ángeles, y ni siquiera esa, así que mientras tanto procuro entretenerme a mi manera. Por ejemplo buscando entre los pasillos un tipo solitario que me resulte sexy. Pero hoy no. Hoy ese nervio del cuello y el dolor me hacían encorvarme con algo semejante a la amargura. Es que es un dolor auténticamente desalentador. Así que no sé dónde pudimos cruzarnos... cuando le vi simplemente estaba por allí. Y claro otras veces siempre lo sé, suele ser por la zona de las cervezas y las bebidas alcohólicas. Los hombres se sienten más relajados en esa sección o también en la de conservas. Pero yo no estoy enamorada de un Hombre, no; él es dulce, débil, frágil y precioso... pero que yo le sienta así no quiere decir que lo sea. De hecho es más hombre que cualquiera de los que he conocido en el mismo sentido. También es duro, es distante, es infantil, discontinuo; es impaciente, y lento, contenido, desesperante e inexorable... aunque creo que no me gustaría si fuera de otro modo. No me van nada los lanzados. Nunca me han ído. Y le llamo por teléfono al mediodía. Justo cuando me encuentro delante de ese otro hombre que le precedió en mi angosto y pavoroso universo emocional (es que a ellos suele darles ahogo y miedo el saberse ahí), y que enloquecía mis diástoles incluso con sólo confundirle con otro de lejos por la calle pero hoy ya no me provoca nada en ese pasillo, ni una mísera palpitación más estridente o arrítmica que la anterior, todo en orden y sobretodo frío, muy frío pero otra vez salta el buzón de voz, y ya no hablo. Me siento como si hubiera sido expulsada de ese tranquilizador edén en el que he estado jugando a refugiarme... Es que primero tardé, yo que sé... pero muchos meses en dejarle un primer mensaje. Fue una tarde de junio. Eso sí lo recuerdo. Él me dijo que si quería hacerle un regalo, que le dejara un mensaje en su buzón de voz... con lo difícil que me resultaba. Luego pasaron dos meses y después casi lo único que hacía era eso dejarle mensajes, uno tras otro, en ese mismo buzón de voz. Él decía que sólo quería eso hasta que nos viéramos en Otoño. Orgasmos y palabras gemidas. Yo mutilándome un poco en cada llamada para tratar de que él, en no sé qué parte del Mundo, deseara abrazarme. Y él sábado dijo: 'Se acabaron los gemidos solitarios. No quiero eso. Quiero...', y sí, aquella tarde todavía me atreví a dejarle uno... uno en el que le contaba que no sé dónde me meto, cuando pienso que no voy a volver a verle más... que no sé dónde me metó pero que sea dónde sea ... esta última vez me costó mucho regresar de ahí... y que ya lo único que quiero es ser dichosa durante unas horas pero con él... a solas con él en persona.

Y ese hombre de la cola de la compra no significaba nada. Yo ni siquiera pensaba volverme para mirarle de nuevo, lo había hecho cuando recogí los almohadones que se le cayeron al suelo a la mujer que me precedía. No me giré pero le sonreí a ella cuando me dio las gracias sabiendo que después de esa sonrisa ese hombre no podría desear otra cosa en ese momento que no fuera una sonrisa igual... Parezco un iceberg cuando camino. Muy altiva. Lo sé. Mi madre me lo dice y también que sino me conociera pensaría que soy sólo una estúpida. Parezco demasiado orgullosa pero luego sonrío así y aflora mi otro verdadero yo. Esa amabilidad sin medida en la que soy auténticamente feliz, tan feliz como cuando lo único que deseo es estarme aquí escribiendo o leyendo y sin ver o hablar con nadie. Y sé que esa sonrisa fue la que motivo que ese hombre atractivo, muy alto, atlético, de pelo cano y que vestía una americana azul de paño y vaqueros, se pusiera a guardar cola detrás de mí, y Coga reconozco que se mosqueó con razón porque esa caja rápida por la que pasas si llevas menos de diez unidades, estaba abierta, vacía y sólo a unos metros de nosotros... Hasta que logró echar al tipo. ¿Para qué quieres esa bolsa de deporte? -me preguntó. Porque es mayor y más cómoda que la que tengo. Y luego que si podía utilizarla él. Lleva ruedas - le contesté. ¿Y para qué necesitas unas ruedas? Porque es una bolsa de viaje... Y eso fue lo que me dio rabia, que ese hombre atractivo, muy alto, atlético, de pelo cano y que tendría alrededor de unos cincuenta años, estuviera escuchando ese absurdo diálogo doméstico. Es que no hacía ni una hora que le había dejado claro que si seguía comportándose conmigo como si tuviera algún derecho de pernada sobre mí, se acabaría nuestro idilio. Sí, sefini a sus estupendas relaciones sexuales. ¿Bromeas? -me contestó. Yo no te estoy tratando de ninguna manera distinta. Sí, ya, seguro pero entonces por qué demonios ese hombre atractivo, muy alto, atlético y de pelo cano había tenido que largarse a aquella otra caja desde la que seguía mirándome incluso con mucho más interés que antes. La misma escena repetida un mes tras otro. Pero lo cierto es que mi mal humor fueron dos minutos. Luego le pedí a Coga disculpas por mi mal talante y le expliqué que todo era debido al dolor. Estoy insoportable -le dije. Disculpa. Y luego, ¿así que no me habías estado tomando en serio hasta que viste el Baileys? No, no lo había hecho. ¿Y cuándo será entontes? -preguntó. Dime, ¿a ti cuándo te gustaría que fuera? ¿cuándo deseas follarnos a las dos? 'Este fin de semana a ser posible no. Dejarlo si no os importa para el siguiente que tengo más días libres y más tiempo'. Esta bien. Se lo diré a la zurda pero que sepas que ella está impaciente porque Ocurra.


P.S: Como ves... si tú estás lejos me resulta más difícil contártelo sólo a ti. Estréchame fuerte hombre débil, por favor

Tuesday, November 15, 2005

- i - (paréntesis)


'''La imaginación consiste en expulsar de la realidad a varias personas incompletas para, echando mano de las potencias mágicas y subversivas del deseo, obtener su retorno en forma de una presencia enteramente satis­factoria. Entonces es lo inextinguible real increado'''

- tres -

14.11.05... (15h42min)... Se me ocurre que a lo mejor tú todavía no hayas probado la sensación de follar con un cuerpo embadurnado en vaselina de menta. Sería como si dos delfines follaran en un mar blanco con sabor a albahaca y con olor a clorofila. Así nos olvidaríamos del cuerpo y hasta de lo que nos duele... y reiríamos dichosos como niños. Lo sé.




La primera vez que quedé con un desconocido no existió el deseo.


Quedamos en un hotel de mi ciudad. Y a una hora del encuentro, sin haberle escuchado nunca ni... y lo más que había visto era una fotografía... una fotografía suya de hacía unos diez años... Cuando tenía 42 o 43 o tal vez 44. Y a una hora del encuentro recibo un mensaje que dice: 'Compra vaselina. Lo que hay en el baño es para ti'... (risa nerviosa al tomar contacto con el momento)... En aquel momento se me heló la sangre. No me imaginaba para que íbamos a necesitar la vaselina. Estaba aterrorizada... (otra risa)... Me imaginaba un consolador bestial. Eso es lo que pensaba que encontraría en el baño. Pero cuando observé la habitación, la habitación estaba a oscuras y él me estaba esperando en la cama desnudo. Y pasé al baño. Sólo era un libro, un libro de fotografías, de desnudos fotográficos, de un fotógrafo maravilloso pero del que ahora no recuerdo el nombre. Maravilloso... y no había nada más en aquel baño... una claridad opalina... Recuerdo eso y calor. Era junio. Y yo sangraba. Es que llovía, afuera llovía. Y al ir a cerrar el paraguas me hice daño en una uña. Serían los nervios. Y no podía... no podía detener la sangre. Recuerdo eso, el sabor de la sangre en la boca. Luego salí del baño y ... caminé desnuda con timidez, hasta la cama, hasta el borde de la cama. Me acosté muy despacio. Me acosté sin que él se moviera. Y me quedé muy quieta. Boca arriba. No había ninguna luz. No había ningún olor particular, en particular... y lo único que... y yo a lo único que sabía era a sangre, a sangre y a angustia. Hasta que su mano empezó a moverse muy despacio hacia mí. Acarició mi mano. A partir de ahí fue acercándose más. Hasta que sus brazos atraparon mi cuerpo. Y comenzó a darme placer. Moviendo sus labios y sus dedos por entre mis labios, por entre mis labios mojados. Siempre me excitó el peligro.


Lo de la vaselina vino luego. Debíamos llevar juntos... más de una hora. Yo me había acostumbrado... mis ojos se habían acostumbrado a la penumbra. Le vi levantarse sobre mí... y dejó caer sus mechones de pelo blanco... No. Yo recorrí su pelo blanco con mis ojos. Entonces abrió un cajón de la mesita y agarró un tubo. Era vaselina. Vaselina sin sabor. Vaselina blanca, normal. Entonces empezó a frotármela por el pecho. El contacto era frío (aquí se escucha un estremecimiento). Luego por todo el cuerpo. Por los brazos, por el cuello, por el vientre, por las piernas... y a lamérmelo todo y de pronto éramos como peces en un océano, como peces en un océano.... Yo quería que aquello se detuviera porque era la intimidad más espantosa con la que nunca me había encontrado. No le deseaba. No le deseaba y la barrera entre nuestros cuerpos había desaparecido. Tampoco voy a decir que fue horrible por él. Sólamente extraño o desagradable pero porque no era la persona indicada. Sólo por eso. En realidad, la experiencia resultó enriquecedora. Eso en concreto, la vaselina. Pero yo me equivoqué. No debí acudir a aquella cita. No debí ir sin deseo.


Y reír, le vi levantarse sobre mí y reír. Derramando sobre mi cara sus mechones de pelo blanco. Tenía un pelo que era una rareza. Era un pelo rebelde, vigoroso, en el cuerpo de un hombre político. Él decía que era de izquierdas pero que cuando se planteó la posibilidad de realización de sus proyectos... supuso que sólo la derecha, con la derecha podría llevárlos a cabo. Y eso hizo. Dice que hizo una política de izquierdas bajo un gobierno de derechas. Su pelo... daba casi el testimonio de que había sido así. Era el pelo de un inconformista, de un rebelde, de un revolucionario. Fue el primer y el único hombre que me dijo que no sabía que iba a ser de mí... 'de aquí a dos años'... (risas) ... Ya han pasado cuatro. También me habló de aquella amiga suya, una mujer poeta... la mujer más inteligente que había conocido. Me dijo que lo era porque tenía un tumor cerebral... que su tremenda inteligencia la había matado... y luego me dijo que me lo contaba porque yo le recordaba a ella... aaah... a su amiga-amante... Debió ser la única mujer que había admirado por encima de él. Las demás eran como bellezas, las admiraba como bellezas. Bellezas inteligentísimas y cultas pero bellezas... y de aquella otra mujer no, de aquella otra mujer admiraba su tremendo tumor. Me lo estaba contando con dolor real. Y ese fue el hombre que me enseñó aquello, como follar como los peces, como romper la barrera de los cuerpos.

Sunday, November 13, 2005

- dos -

Tuve un frío grande. Un frío gélido que duró hasta ahora mismo casi, hasta hace unos diez minutos, y desde ayer o puede que ya desde antes de ayer, un frío que comenzó en el viernes de madrugada, se consagró al mediodía y no expiró justo hasta cuando te envié ese mensaje que decía: 'A ver, hombre de labios preciosos: ¿Cuándo puedo llamarte? -sonrisa-.Stop.


Un frío que empezó a curárseme puede que ayer noche. Cuanto escuché sobre una almohada eléctrica, una y otra vez repetido y hasta casi 30 veces las palabras que dejaste entrecortadas, el sábado por la mañana, en mi buzón de voz.

Estabas nervioso. Estabas inseguro.Estabas asustado: ¿cómo puedes estarlo...? ¿y cómo podrías no estarlo...? ¿verdad?

Como yo, igual que yo.

Saturday, November 12, 2005

- uno -


Un día pídeme que te cuente la historia de esa curva de la carretera.. y puede que ese día te hable de los números imaginarios... de cuando yo siempre terminaba por transitar la calle de aceras nocturnas del número imaginario...