Thursday, December 01, 2005

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At Thursday, December 01, 2005 2:45:00 PM, Anonymous Esto es antiguo pero explica el por qué... said...

Hoy atravesé la curva helada. ¿Te han contado alguna vez la historia de la chica de la curva?. Es un relato antiguo. Yo la primera vez que lo escuché tendría como once o doce años... Lo mismo que leía de pequeña, oía la radio por las noches, incluidos los programas de misterio y terror y seguí haciéndolo durante toda mi juventud, a pesar del miedo. Pues bien, un conductor recoge a una preciosa autostopista en la carretera y todo va bien al principio aunque él percibe algo extraño en ella pero no sabe precisar el qué y al llegar a un punto del camino la joven empieza a ponerse muy nerviosa, casi histérica y le advierte de una curva temida; le cuenta que hubo un accidente terrible en ella, en el que falleció una buena amiga suya. Ella la vio morir. El conductor intenta tranquilizarla y cuando atraviesan por el lugar señalado pone todo el cuidado y la atención del mundo en la conducción y sólo al salir de la curva mira hacia el asiento de ella para decirle: - ¿Ves?. No ha sucedido nada. Pero la chica ya no se encuentra en él. Era ella quien había sufrido aquel accidente y quien había muerto en la curva helada y era su espíritu el que repetía una y otra vez el mismo trayecto de la carretera porque no hallaba la paz

Y cuando esa mujer cruzó la puerta de nuevo hoy y la vi realmente como era y no cómo la mal interpreté y saludó al fondo donde él se resguardó de mis ojos para que no pudiera observar el encuentro ,yo supe que me dirigía hacia la misma curva helada en la que me he muerto las otras veces. No era ninguna prostituta. Era una mujer como yo, buscando lo mismo que yo. No tengo derecho ni a decir que sólo sexo. Hacía tiempo que no se abrían las puertas del infierno en mi vientre y sólo se abrían así por él, por Hudson... Ya no me es posible engañarme. Lo inevitable sucedió.

Mientras la miraba tuve un ataque de pánico y cogí el abrigo y el bolso y aprovechando que él no estaba delante le dije a las personas que me rodeaban en ese momento: lo siento pero tengo que irme y salí huyendo de allí. Y sólo sé que en la calle rompí a llorar porque por más que luche contra ello no hago más que encontrarme cara a cara con la misma muerte una y otra vez. Y ya no tengo ni fuerzas, ni fe. Sólo lágrimas. Fueron Edith y las otras quien se quedaron con Hudson y fueron Juana y las demás las que tuvieron a S., yo no, yo sólo me quedé derrotada. Y mi espíritu sólo tuvo un minuto de descanso la noche en que le conocí a él.
- ¿Sufres? -me preguntó.
- No.
Pero esta noche sí, sufro todo lo que no sufrí porque yo sola no sé cómo salir de aquí, de esta maldita desesperanza. ¿Es que no hay nadie esperando ahí fuera por mí?. Hacía mucho tiempo que no lloraba así y no recuerdo haber llorado así por otro que no fuera Hudson. Es tarde para mí. Y lo más jodido es que el amor exige que el otro elija libremente.

 

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