Thursday, December 01, 2005

- veinticuatro -

Y mastico un chicle de clorofila y luego otro, para matar en la boca el sabor aborrecible del tabaco. Sampedro me hace compañía. Habla de la fascinación que ejerció en él Tanger y su colorido rico en olfatos, en su infancia de niño con inquietudes, y luego de libros y de un desván en otros pueblos ya de España. Esa parte la leo mientras le espero. 'Escribir es Vivir', dónde dice que las ideas son como las oportunidades, que si no las agarras se pierden irremisiblemente. Por eso hay que estar muy atento, dice. Pero no me puedo concentrar más en la lectura. Mi pensamiento te viaja, te acecha: vas sentado en ese tren y hace minutos que miras impaciente por la ventanilla, la Magia se rompera, te preguntas, y también hace frío y echo en falta mis guantes. Es difícil concentrarse en la lectura cuando se siente frío. Y en ese momento hace un frío incunable, y hace rato que tengo ganas de mear pero en ese instante, y aunque suene ridículo me siento sola como una niña perdida, opaca personita, transparente en sus miedos. Llévame hasta el water, me gustaría pedirle a alguien. A ese operario de estación, por ejemplo, que sale con su bandera a señalizar la salida de cada tren de cercanías y me habla. Me parece ser capaz de escuchar sus pensamientos y por eso sería él más indicado pero no lo hago. Le miro en silencio y dejo que me mire en cada ida y vuelta que da hasta que me canso. No sé, después de unas cuatro o cinco veces. ¡Alejate de mi Interior! -grita mi mirada clavada al suelo con terca obstinación. Me horroriza ser un espacio abierto. Y no sé bien por qué me alegro de haber elegido ese libro, y ese silencio. Tal vez porque un día te escuché quejarte de la falta de un abuelo... y Sampedro es ese libro, lo que se Siente, es ante todo Abuelo.


¿Sabes? Te imagino con sombrero... 'tú sonríes tocando el ala de tu sombrero y yo... yo agito con donaire mi pañuelo'. No se estila, ya sé que no se estila que te pongas para cenar jazmines en el ojal', cantaba La Pradera.
Hoy no llueven mandarinas, hoy vamos paseando

- Veintitres -


Miércoles, 1 de diciembre


No puedo dejar de escuchar a Norah Jones 'Don't know why' mientras escribo y miro de vez en cuando el pecado de esa belleza sublime de Ana, y ya no me refiero solamente, con eso de sublime, a en la fotografía, mientras lee a Benedetti... ¡Jo-der! y nada menos que el 'No te salves... No te quedes inmóvil al borde del camino... no te duermas sin sueño, no te pienses sin sangre', y eso se lo has dado tú, y me dices que ella te resulta guapísima, ¿y Ana qué hace? Levanta esos ojos de prostituta uruguaya y te Mira. Y te ve. Te ve porque te Mira. Y yo lo sé porque también te he mirado así. Y ya sé lo que eso significa y por eso he pensado en lo que tengo que hacer. Tengo que inventarme una expresión que sirva para diseccionar estos momentos. Es que no sé si hay una autopsia. No sé si ya soy un cadáver. Puede que apretases el botón de al lado de la mesilla, y no haya descubierto todavía que la otra noche me arrojaste al abismo. Y he pensado en 'llueven mandarinas'. ¿Qué te parece? No puedo pasarme la vida escribiendo: lloro, o tengo ganas de llorar, o pronto sentiré que no logro más, reprimir el llanto... Y fíjate que yo no soy de llorar. Pero hoy, hace ocho días, bueno, nueve ya, que no sé de ti y llueven mandarinas. ¿Ves? Es más dulce. Más entremetido de gajo tierno y zumo azucarado. Menos lastimoso, y no se parece de ningún modo a una recriminación. Es lo que menos quisiera. También detesto eso. Y además sería un tremendo error porque no lo experimento así. No sé cómo lo experimento pero así no... no es Amargura. La amargura es siempre un mal sentimiento, y yo no tengo ningún otro que declarar, aparte de esta pena. Ya te lo dije, desde que te fuiste: estoy desolada. Pero con los días sé que llegará a ser una desolación más profunda, más honda. Hubo un terremoto y se han formado plegamientos en el terreno que antes no estaban, aunque no sé si son fallas. Fíjate qué desorientación. De pronto desconozco mi orogénesis. Irlanda, Japón y Oceanía miran al fondo del mar para descubrir el abismo. Quizás estés ahí. Quizás me haya corrido como una dorsal oceánica. No sé cuánto. Sigo hablando de profundidad. Creo que es la primera vez que voy a pasar por ello, y procuro ser positiva y reduccionista, como aquel hombre que sabe que una retinosis (nombró una enfermedad de esa raíz pero no recuerdo con exactitud cuál), va a dejarle ciego en un espacio de tiempo, relativamente reducido, y te lo explica con aquel talante de: 'por lo menos será divertido mientras te acostumbras a lo que es no ver... algo nuevo... estoy hasta expectante'. Algo que Aprender. Porque esta vez no me puedo engañar. Las otras pude. ¡Y que narices! Si hasta yo estaba dividida. Nunca, nunca he dejado que un hombre se acercase a mi yo Íntimo en todos los planos. Alguien podía estar conmigo en forma física y yo encoñada física y emocionalmente con esa persona, pero con la mente en el exterior, en otro planeta, desnutrida como una rosa sin su pequeño príncipe, invisible o sepultada por las raíces de los baobab... él no podía rozarla siquiera, no la veía, quería, lo deseaba, dominarme también de aquella forma, más que nada pero intelectualmente yo era un ser libre. Algo ridículo. Y luego viví lo contrario. Me sentí cautivada por una ''Mente''... mente y emociones desbocadas por un hombre pero mi cuerpo... que insolente y detestable es a veces el cuerpo. No sé por qué mi cuerpo era el que imponía las distancias. Se tensaba cuando él se acercaba, como un arco preparado para disparar una flecha apuntando al centro de una diana . Reaccionaba como si estuviera frente a un peligro... y luego estaba lo del olor personal. Esa pequeña cuestión tan exasperante. La nariz actúa como un detector de mentiras. Soportas a alguien, hasta que lo soportas y luego un día ya no lo puedes soportar más. También eso me ha sucedido. ¿Te está sucediendo a ti ahora? Y había un olor en aquel hombre, el que me hacía tensarme, y era un olor que me repetía , muy de vez en cuando, que aquello no era posible... Pero no pretendía hablar de eso, de la posibilidad de plantearte que hayas amado, que conozcas el Amor, y después de todo pueda ser que no... No sé siquiera porque llegué divagando hasta ahí... En realidad sólo sé que esta noche llueven mandarinas. Y menudas mandarinas llueven... como chuzos caen las mandarinas, tanto que las arterias se estremecen. Me temo lo peor. Me temo que pueda desbordarme. Ese es el Miedo ahora. Un temor meramente metereológico :)

Wednesday, November 30, 2005

- 22 -

Bálsamica paciencia, ¿dónde estás?

Atravieso el interior de la estación. Una mujer envuelta en un abrigo negro. Me dirijo al mostrador de información. Me detengo. Espero mi turno. Aún toda una hora por delante. Salgo al andén. Se está fresco. Busco con la mirada el número de vía. Hay un banco justo enfrente del marcador digital que anuncia la llegada. Dos y cuarto de la tarde. De todas formas observo el lugar antes de decidirme. ¿Cuál me parece el mejor sitio para que él me encuentre? Ese banco, sin duda. No hay otro más apropósito. No me verá al bajar pero yo a él sí, y ahora pienso sólo en mí. Me siento, mientras busco ese cigarrillo que me he preparado en casa, felizmente dispuesta a fumármelo con relax, y a volar. El humo me hace ese efecto. Bueno, a mí no, a mi mente. A mí no me hace nada a no ser con él, y conste que pagué un precio alto por comprobarlo. Aquel otro hombre, aquel hotel... Pero el papel que utilizo es demasiado llamativo. De un blanco irisado y transparente que oferta al tabaco desnudo y casi obsceno bajo la mirada de los ojos que pasan; aunque no todos los que pasan miran igual, pero sí a los ojos. Soy una mujer que mira a los ojos. y no sé por qué en ese instante pienso en la esclavitud. Coga y yo. Soy de ébano bajo su cuerpo, una pequeña virgen negra, oscura, y apabullante... Me asusta lo que llego a pensar en esos instantes, mi frialdad. Te lo dije, ¿no? Detesto con toda mi alma mi frialdad. Y el cigarrillo era demasiado suave, apenas me marea. Y me preocupa está reciente adicción. En fin, la maría se me agotará pronto y yo no tendré dónde conseguirla.



Entonces creo que te envío un mensaje. Espera un segundo, voy a comprobarlo...


(¡Vaya!, ya veo que me he puesto otra vez a hablar contigo)


Sí, a las 13h39min... Es mágico estar esperando por ti en una estación de tren... aunque llegues con restraso. Eso de debe haber sido justo después de que en el marcador electrónico los digitos cambiaran. La llegada del Talgo se esperaba, en principio (creí que podría ser más), con un retraso de diez minutos sobre la hora prevista. No hay respuesta. Tampoco la aguardo. Es lógico. Tus mensajes ahora pueden hacerse esperar diez o incluso veinte días. ¿Cómo se nota que tú no piensas que pronto vas a morirte? Conozco mi cuerpo ... Aunque reconozco que olvido decírte algo. Hay una parada antes de ésta última en la que podrías confundirte, una amiga me lo dijo. Y de hecho luego tú me cuentas que te bajaste del tren en las dos últimas paradas. No habría importado. Una llamada, una cita en otro lugar, un taxi...


¿Y sabes? Estoy un poco harta de tener que intelectualizar las emociones. Eres cruel conmigo. Estuve a punto de enviarte un mensaje que dijera sólo eso: 'Eres cruel conmigo'. Ya sé que no va a entenderse pero tú, a pesar de ese asunto tuyo de la memoria de los peces, te acordarías. Escúchame decírtelo porque te lo había repetido muchas veces antes de aquella tarde pero hoy es la primera de después. ¿Por qué eres cruel conmigo? Dime...

- veintiuno -

En ese momento todavía no pienso en Chagall. No esa mañana. Sería en quién menos habría pensado. Y tampoco en Nacha Guevara. Aunque bueno, en Nacha... Lo de Nacha era distinto. Pero en ese momento lo único que me preocupa es bajarme de ese asiento de coche que ocupo, ya. Pero ya. Soy muy impaciente.

Coga conduce. Y según él vamos muy justos de tiempo. Yo no. Yo voy estupenda y le he arreglado a Coga una cita con Joaquín, una de mis últimas fantasías sexuales, una de las que todavía me sucedían hasta principios de la semana pasada. La cita es temprano, a primera hora de la tarde. Estuvo bien pensado. Pensaba mientras follaba con Coga (no lo vuelto a hacer) en la aprensión incomprensible de Joaquín por el tamaño de mis anómalos nódulos linfáticos y en su polla. Quiero decir en la de Joaquín. Me la imaginaba como él, alargada, muy alargada y estrecha y cetrina, oscura. Me resultaba gracioso su repentino pavor y mientras olía su excitación sexual. ¿A qué le tenía miedo en realidad? Hacía más de media hora que su olor se me había anclado al olfato. No era deseable pero era excitante y me recordaba ligeramente al cardomomo. Y me pareció perfecto. Me encantaría llegar a tenerles a los dos un día en mi cama (bueno, tal vez en su camilla; mi fantasía ocurre ahí), y pensé que para eso lo esencial era reunirles, que se conocieran. Por eso Coga protestaba; porque se había ofrecido a acercarme hasta esa ciudad y le parecía que se le echaba el tiempo encima, para comer y luego hacer la digestión. A Joaquín es conveniente visitarlo con el estómago medio lleno. Es delgado pero sus manos son duras. No como el titanio, como acostumbran a decirle sus pacientes, sobre todo por sus pulgares, pero a mí no me trató así. Sé que me trató con muchas emociones contradictorias, incluso la del rechazo pero no con dureza. Además yo soy una resistente, y puede que tanto como él a pesar de su juventud. Así que convencí a Coga para que fuera a visitarle y yo misma le arreglé una cita en el día que más me convenía. Esa tarde

Y a la entrada de la ciudad, justo al pasar por delante de las vías del tren, el semáforo se detuvo. Estaba claro que ese mediodía la vida me sonreía. ¿Me da tiempo a bajarme aquí? -le pregunté. De sobra, dijo él. Entonces abrí la portezuela del vehículo y procurando economizar movimientos: pisé con las botas en el asfalto, agarré mi bolsa de viaje del asiento trasero, me subí a la acera y me despedí de él mientras le perdía de vista entre la circulación. Unos cincuenta metros más allá cruzo por el paso y alcanzo las escaleras de la Estación

- vi - (paréntesis)


- veinte -

Hoy te miro tras las cortinas de la ventana de esta pesada tristeza que se me ha instalado en los corredores del pasillo del alma...


- Ahora llega lo mas difícil -dijo de pie frente al portátil y la silla, mientras se revisaba, como ensimismado en un pensamiento inconcluso, los bolsillos de la chaqueta del elegante traje.

Debería de decir algo. Si lo dice es porque piensa que yo debería decir algo... seguro pero el qué. Es muy difícil acertar con la palabra adecuada. Ya debería de saberlo. Eso.

- ¿Qué es lo más difícil? - le pregunté yo, entonces desnuda y encogida entre las sábanas. Oculta casi por el pelo y las sábanas.

Una sensación convexa la que conservo de ahí, de ese instante: la de esas sábanas. Tiraban de mí como si fueran una segunda piel adhiriéndose a la primera


- La despedida - pronunció

- ¡Ah! Eso. - pensé: esta sentencia de lo que desde hacia veinte minutos resultaba de lo más evidente.Ahora no me levanto. Ahora me encojo más sobre mí, y menguo como si le hubiera dado un minúsculo mordisco a una seta roja y negra con poderes mágicos. Y sí, ahora desaparezco por la madriguera de conejo. Y ahora, entonces, él no me ve y se sorprende. Y ahora lo he conseguido y yo, ya, tampoco le veo marcharse.

- Sí. Eso -contestó o algo parecido, al que tiempo que daba unos pasos en dirección a la cómoda sobre la que reposaba el cuarzo rosado. Las manos continuaban en sus bolsillos...

Callé, y recuerdo haber querido no tener que volver a hablar más. Era una regresión infantil en toda regla. ¡Joder! y en qué momento. Y él me preguntó por el cuarzo... Bueno, exactamente preguntó ... no. Dijo algo acerca del él. Hizo un comentario pero a partir de ahí no puedo seguir. Porque a partir de aquí duele.



Y lo único que deseo es ser capaz de dar marcha atrás. Porque el paisaje que evito mirar, tras los pesados cortinajes de esa ventana de hoy. duele.

Y el dolor, hoy, es distinto a lo acostumbrado.
Creo que duele como la locura, y me acosa como si fuera una niebla
espectral. Algo inhumano.Todo angustia que penetra y se propaga como un gas letal, hasta asfixiar, aniquilar como a cámara lenta , a millares de alvéolos felices pero condenados a una muerte inminente. Y estoy temblando. Que lo sepas

Una niebla aciaga y terrible, que se propaga por el pasillo del alma e implacable me persigue por sus
corredores...

Claro, es que no es una niebla cualquiera, son las tinieblas. Y tengo mucho miedo. Creo que más de lo que tuve aquella noche. Porque ,¿sabes? hay algo verdaderamente atroz ahí.

- v - (paréntesis)


Don´t know why


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'... My heart is drenched in wine But you'll be on my mind Forever...'

Norah Jones

Tuesday, November 29, 2005

- diecinueve -

Y después de eso me atrevo y te llamo... quiero que escuches una grabación pero tu teléfono no acepta mi llamada. ¡Boom! Pienso que estoy cayendo. Siento que estoy cayendo en picado. Pero por lo que sea no permito que el pánico me paralice y los pocos segundos lo vuelvo a intentar. Ahora sí, el teléfono da señal y te hablo de mi pequeño susto. De pronto la proporción del temor ha menguado y me permito hasta reírme de ella. Pero ahora. Entonces te digo que voy a ponerte una grabación que explica algo que me gusta haberme encontrado ahí, en ella, al escucharla... ni siquiera sabía que estaba ahí... Cuando hablo con la grabadora normalmente he fumado minutos antes... Imagino que escuchas...

(16h34min)... Lo que quiero decir... cuando digo que necesito poco a (digo tu nombre)... es que por ejemplo cuando leo esos artículos (digo el nombre de la publicación)... ni siquiera podría distinguir que fue lo que escribiste tú y qué fue lo que escribió (nombro a otra persona)... o de lo que hubiera escrito en ese mismo lugar cualquiera... no eres diferente ... aún no eres diferente así... de cualquier hombre como tú... me refiero a tu intelecto... pero........ es que yo no conocí a ese hombre... yo no conocí a ese hombre que escribe en la revista...... ( ahora se escucha la música de la banda sonora) ........ Estoy segura: yo conocí a un Amante... No fue todo el tiempo un Amante...

Me sentía incapaz de quedarme con Diego pero tampoco -dice Lady M

... No lo supo ser...

renunciar a él. Aquella mañana tomé una decisión. Intenté una operación -dice Lady M


... O yo no supe quedarme sólo ahí...

Y aquí mi mensaje
-dice Lady M

... Quise traspasar fronteras...

No puedo vivir sin ti. Ven. Stop -dice Lady M

... Y tú sólo querías ser un Amante...

- No puedo vivir sin ti. Ven -termina diciendo lady M.

O voy, añado yo. Y supongo que te hablo de lo que acaba de sucederme minutos antes, con las raíces pero también sé que te digo, que no te hago escucharlo para no cansarte... Además, gracias a la tecnología de hoy, existen otras maneras y así ni siquiera tengo por qué que ocupar un tiempo vital o un espacio en tu buzón de voz... De hecho ya no sé qué tiempo u espacio ocupo dentro de mi antigua vida. Sigo sin noticias tuyas desde que desapareciste tras la puerta de ese hotel... ¿Qué tal está Billy? ¿Siguen reflejándose aquellas cúpulas en sus iris, con tanta imprecisión y profundidad?



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(15h33min)... Hoy he florecido raíces... raíces... Es algo increíble pero no sé qué puede significar... ¿qué puede significar florecer raíces?... Me di cuenta de que fue... eso sí... después de sentir como existía... dentro de mi cerebro esa pequeña llama... era una llama para ver en la oscuridad... entre la oscuridad... No, era una llama como un faro. Eso eso, como un faro.

- dieciocho -

Martes, 29 de Noviembre


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(15h27)... Me salen raíces del coño... No puedo pensar en follar con nadie... No puedo... Me salen raíces del coño... y es como si quisieran interponerles la carne ... y yo busco Agua... Las raíces de mi coño buscan Agua... No sé que me está pasando por dentro... Es que no sé si esto es florecer o... pero me voy por las raíces, las raíces, las raíces... como respiran... como suspiran... miles y miles de raíces... cientos de raíces... y salen también de la piel... de los brazos, de los dedos... del tercer ojo... ¡Ay! No me importa que la lavadora esté centrifugando ahora... El cerebro otra vez, ¡Ay!... es como una pequeña llama encendida ahí... justo, justo... dónde antes estaban el temblor y el rayo... y estaba pensando en llamarte... y cogí, cogí la grabadora para hacerlo... pero no sé si podría estar diciéndote esto... Me asusta que no estés ahí... ¿Lo entiendes?... Mis raíces están buscándote ... y a mí me asusta que no estés ahí...
..
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- diecisiete -

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(16h56min)... Imaginé que follábamos durante una psicofonía... en un lugar dónde hay 'espiritus'...

Luego... eso lo dice lady M

...(y esta parte es indescifrable)...

... penetro en mí -sigue diciendo Lady M.

... quiero contarte, lo que hay...

- dieciséis -

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(16h28min)... Me siento débil... me siento muy débil... débil... y no recuerdo haberme sentido así...



16h34min... * (...)

Duración de la grabación: 1 minuto y 55 segundos

* (esta no la reproduzco aquí ahora)




(16h42)... A mí me gusta tu polla pero a mi clítoris le gustas tú

Duración de la grabación: 8 segundos

- quince -

(16h07min).... Un día le llamé como ella... cuando Ana citó a Oliverio... en su casa y fingió el placer... para que lo escuchara detrás de la puerta... Le llamé así... pero de verdad...

Duración de la grabación: 26 segundos



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(16h09min)... Tengo que confesarte algo... aquella noche, en que grité...

¡Qué barbaridad! (lady M)

... sólo gritaba así porque gritaba para ti... Era tu grito

Duración de la grabación: 17 segundos

- catorce -

Domingo 27 de septiembre


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(15h59min)... Como explicarlo... me encontraba abrazada a Diego en ese hotel de la cala Santa Cristina y al mismo tiempo en una llanura de almendros en flor sobre la cual Van Gohg... (lady M)

Puedo reproducir la sensación de vértigo... pero la otra sensación... aquella sensación ...

... disfrutaba de todo, incluso de mi propia muerte ... El amor con él era... (lady M)

... la de que me derretía e iba a secarme... esa, esa no la puedo repetir...

Con pausas, con rellanos ... (lady M)

otra vez hasta que te tenga de nuevo dentro...

Sunday, November 27, 2005

- iv - (paréntesis)


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'One Night' The Corrs

- trece -

No sé cuanto tiempo me quedé luego quieta, después que cerraste la puerta y mis ojos dejaron de mirarte, imposible que dejaran de mirarte en aquella habitación de hotel. Pero en algún momento me senté al borde de la cama y comí uno de los pasteles de manzana. Se te olvidó llevártelos. No eran sólo para mí. Yo quería compartirlo todo contigo, hasta el ruido que hice al orinar. Me preguntaba cómo sería. Era excitante como el que tú, más que escucharlo, pudieras sentirlo o imaginarlo sobre ti, cayendo encima de tu boca y resbalando por tus labios cerrados hasta empapar tu pecho y tu vientre y en su última estación, mi 'Despertar' . Dormías. Intimidad, burda también, ¿por qué no? La desnudez no se logra con metáforas hermosas sino con los líquidos destilados y los jugos mecidos del cuerpo. Y con miradas, con miradas que se desnudan. Miradas que hasta de tan intensas son un pecado. Y luego el refugio del abrazo erótico... Lié un cigarro suave y observé tras el humo-espejismo, como las persianas del edificio cercano se abrían poco a poco mientras lo fumaba. Debe ser fascinante vivir frente a las ventanas de un hotel donde unos amantes anónimos, anónimos con cada vez, se aman sin importarles que se les mire, sin desearlo siquiera, con absoluto desapego, porque nada de lo que ocurre afuera de ese cuarto, en esos instantes eternos, podría importar. ¿Pero cuántos amantes? Pienso en nosotros. El número que haríamos. No tantos, no. No así. Yo lo sentí como no lo sé explicar. Lo que te dije: 'imagínate tratar de contar con unas simples pinceladas de acuarela lo que ocurrió en un horizonte ardiendo en el crepúsculo de una experiencia crepuscular'. Trazos de amarillo, dondo no existió. Mentiras. Y quise mirarme en un cuadro de Hopper. Los repasé mentalmente. Como había pensando que siempre sería. Nunca me había quedado hasta después, ya lo sabes. Nunca fui yo la que se quedó. Huidas. Siempre huidas. Infinitas huidas. Hasta el cansancio más infinito. Pero sólo logré verme pintada como la mujer del artista. Esa mujer radiante desafiando a la claridad de un soleado día desde una cama que mira a una ventana. No era pesadumbre lo que había exactamente en mí, por eso no servían esas mujeres cabizbajas, meditabundas, tal vez atormentadas, o aquella concentrada en la lectura de no imagino que libro. Uno de Borges para terminar. ¿Qué te parece eso? Pero sigo siendo aquella casa blanca encalada en la soledad bajo la que tú escribiste: 'ya sabía yo que no tenía nada que hacer contigo'. Creí morir con aquello que parecía un espejo roto. Pero no era la Muerte, era la desesperación. ¡Qué deplorable es la desconfianza! Hablo de la mía. Y no supe la hora a la que tu tren partió. Me quedé mucho rato quieta. Repasando con alfileres mentales los detalles de la tarde y de la madrugada. No había hilo. Y tampoco hubo aquellas tres cosas que dijiste que teníamos que hablar de camino a la estación. Sólo sé que amanecimos juntos por tercera vez y que aquello no podía ser de ningún modo una despedida; así que dejé de clavarme astillas de inhospito azul infuturo bajo las uñas, y me fui a la ducha. Tomé el tren que salió a mediodía. Y pensé que mientras yo miraba aquel mar bravío al bordear la Costa, tú tal vez contemplases, a esas alturas, la llanura árida de la Meseta. Habías dejado las montañas atras y ahora ya sé dónde vives. Antes sólo lo sospechaba. Y es hermoso estar, de nuevo aquí, intentando averiguar como aprender a darte Vértigo. Quiero más. Quiero mucho más. Lo quiero Todo y no te digo quién eres...

Escucho 'One Night' de the Corrs

- doce -

Hace unos instantes... estuve otra vez sentada bajo tu boca, sobre tu boca............y..... llegué al mismo lugar que la otra vez................ Había como...... Hubo un estremecimiento en el cerebro..... Hablo de la otra noche, no ahora...... Era como si un rayo me partiera en dos el cerebro y se quedara justo ahí, clavado ahí......... Eso era lo que no podía soportar más....... Era increíble... y ... mi vida es un desastre desde entonces ... (aquí hay una risa que apaga las palabras y en la que Lady M. sólo trata de restarles importancia)..... Ayer fue terrible lo que pasó tío... No podía, osea no podía... no, yo quería pero lo rechazaba el cuerpo.......... al punto de que de verdad que me dio un bajón emocional tremendo y ... me quedé, me quedé como él nunca me vio porque él no miraba, ¿no? cuando me ocurría....... Estaba encogida sobre mí ....... y él hombre este me decía: 'habla, dime algo, por favor, no lo entiendo'. Hubiera sido bueno esto cuando tenía 23 años, hubiera sido muy bueno. Esas preguntas. Pero nada, no podía moverme, era una cosa... No sé cuanto estuvimos así pero él dijo: 'no es justo'... Y claro, no era justo....... Entonces me acordé... de lo que tú me contaste. De que... De pagar con otro las frustraciones que le produce a una no poder estar con... con quien desea....... Y fue milagroso, porque este tío estaba al borde de yo qué sé... del ataque de nervios... (lady M. emplea aquí una risa batiente como un aletear de pestañas)... Nunca le había visto así. Yo no me podía mover .. y le dije que sí, que no era justo. Claro, a partir de ahí pude reaccionar. Nada, no me costó nada salir pero luego me quería quedar sola, sola, sola, sola..... Y... esta mañana, había quedado con Cristina, (borrado), ... y... así es agradable ser deseada pero yo no podía sentir deseo... Es como si no pudiera sentir deseo........ Entonces, antes lo que noté, era que me faltaba algo. Me faltaba algo, no es que es que tenga algo dentro, es que me falta algo. No sé, es a ratos... por momentos pienso una cosa... siento una cosa y luego es la otra... Es que es un caso esto... (lady M. sigue riéndose con suavidad pero aquí)... Es divertido... (roza la carcajada)... pero no lo entiende nadie, no lo está empezando a entender nadie... Y ... luego me fui a comer con un amigo, Fernando, de aquí, del blog... Y le tuve al pobre dos horas y media paseando bajo la lluvia, enseñándole toda la ciudad y hablándole del invierno. Sobre todo del invierno porque... yo estoy enamorada de esa estación... Me encantó, me encantó toda la película pero... el invierno me enganchó... Es como que es algo muy mío.... yyyy... que lo tengo que recuperar............ Es que ahora mismo no existe nada, nada... Es como estar... es como estar contigo cuando dormías.


Pero esto último parece que se lo traga el corte abrupto en el buzón de voz y la magia se rompe, también ocurre que la música se detiene, 'Native Spirit', así que ya no importa ponerse a escribir un mensaje que te diga: 'Ahora mismo era como estar a tu lado insome mientras dormías un sueño incómodo e intranquilo, aquella oscuridad, aquella soledad caliente. Te echo mucho de menos. Estoy desolalda, tío. Desolada'

- 11 -

(la madrugada del jueves al viernes)

Llevo una hora... aquí intentando hacer esta llamada y no soy capaz.

Me quedo pensando en todas las cosas que... que quiero decirte y....no me salen..... ¡Uf tío! .... Bueno lo primero es que no te dejé el cuarzo porque me pareció una tontería... Me pareció que no lo necesitábamos... que no necesitábamos nada tú y yo..... que el cuarzo estuvo bien, a mí me sirvió. Pero.... nada, que allí se quedó... se quedó todo obsoleto.... Las velas, la.... la vaselina, los cuarzos......... y ....... también estaba pensando, que esta vez ha sido distinta a todas para mí... primero porque es la vez que ... que me encuentro con tu polla... Antes le tenía miedo... la primera vez nada más empezar... y la segunda todo el tiempo... No sé, era como si sintiese que me rechazaba... que no quería estar conmigo... y el otro día ....... (algunos ruidos, esos ruidos que se hacen cuando recuerdas algo increíble)....... pues fue un flechazo (esto último no se entiende porque lo ahoga la risa)... y que las otras veces te eché de menos, ya, así, ¡Paf!... A ver que no, fue con los días... La segunda vez me fui cargada de expectativas estúpidas. Y esta vez de ninguna... y me fui echándote de menos siete horas antes, o sea no me fui.... Y he visto las tres películas, por supuesto... Fue increíble. Fue increíble lo de 'Lady M.' porque... tampoco supiste decirme porque esa, ¿no?... Entonces tenía que ser esa la primera. Y.......... No me lo podía creer ... (risa cómplice)... ¡Joder, tío, yo estaba ahí!... Y no me ha pasado en la vida, ¿eh? No, nada, nada, nada de lo que está pasando me ha pasado en la vida.... Por ejemplo hace un rato sentía que había dentro algo desconocido. Algo distinto al deseo. No sé, o el deseo, no sé... Pero es como si tuviera dentro dos corazones. Hay un ritmo que no conozco... (risa que pretende encubrir la vergüenza).... esto son chorradas, paranoias, seguro pero que es verdad, que es la sensación más fuerte....... que me late diferente el corazón, o sea no, no lo reconozco... y que no tengo nada de miedo en estos momentos......... Sé que cosas no quiero, o sea yo quiero ver poco a (aquí se menciona un nombre)... pero... poco, poco, lo necesito muy poco en mi vida a ... (aquí vuelve a mencionarse el mismo nombre)... pero... a ti... (temblor y suspiro)............................... te necesito. De verdad que te necesito, porque eres lo mejor que le ha pasado a mi vida, tío....... que eres todo lo que yo deseaba sentir................... pero esto no es Amor, ¿eh? ... (otra risa que brota para acallar una vergüenza).......... A ver, no.......... vamos, es un lío. Pero que no te asuste... que........... que le pongo el bozal............... un beso........... No te lo digo.


Tuesday, November 22, 2005

- diez -

Enciendo el teléfono móvil. Es muy temprano. Aún no ha sonado el despertador pero me levanto quince minutos antes. La gata maulla. Todavía no estoy nerviosa. La gata me sigue ronroneando por toda la casa. El café al cinco mientras el pan se descongela en el microondas. Una música. Es un mensaje. Es suyo. Dice:

'Es de noche en la ciudad. Sólo hay luces de colores y criaturas nocturnas. Hace frío y magia y me apeteces mucho. Subo a buscarte...'


Ayer tarde. Por fin una llamada suya. Jadea. ¿Por qué respiras así? -le pregunto. Porque estoy corriendo por el despacho. ¿Y por qué corres? -le pregunto. Porque acabo de llegar corriendo. He salido a comprarte tres películas, y quiero saber si has visto ésta... Me dice un título. No. ¡Ah estupendo! Es que quiero que las veamos juntos. Tengo muchas ganas de comerte, tía. Pero no sólo el cuerpo. El Alma. Todo. Estás loco, le digo.

Luego, cuando colgamos, un mensaje mío. Él último antes de abrazarle. ¡Qué alivio, joder!. Soy feliz y me voy, a comprarme unas medias negras...

Al final compro dos pares: unas negras y unas color chocolate. También dos velas de gran tamaño y de olor, en la tienda de la novia de Joaquín: vainilla y papaya. La primera vez sólo nos faltaron las velas. Y la segunda nos amamos bajo la luz del día y a la sombra de las farolas del puerto deportivo. Y un pequeño tubo de vaselina de menta (es pequeño y era el único), que para encontrarlo me cuesta recorrer la mitad de las farmacias de esta ciudad. Han dejado de fabricar la variedad de sabor mentolado. Ahora sólo hay un laboratorio que la fabrica pero tengo suerte, porque doy con ella 22 años después. Aún recuerdo su sabor en mis labios de adolescente. También unos labios en Mérida pero esos no eran los míos...

Ahora huele a uva. Ayer antes de acostarme pulvericé esa esencia en este estudio para que ahogara el olor del tabaco... A Coga no le gusta que fume, aunque sólo sean porros, y la gata está sentada aquí, tras de mí. Ella ocupa la mayor parte de la silla y yo sólo el borde, y me quiere tanto que hasta le gusto cuando fumo.

Monday, November 21, 2005

- nueve -

17h29min... Seguía comiendo lo que le daban de comer a los prisioneros... un paquete de arroz hervido y media manzana.

Seguía comiendo sólo eso. Insistentemente

Y lo hizo... lo hizo probablemente hasta que escuchó aquella llamada... una mujer al otro lado del teléfono. Le hablaba de las cartas de Mariana Alcofarado, esa monja portuguesa. Y así supo que el deseo existía. Y eso fue lo que la hizo tener más ganas de vivir.


Duración: 99 segundos


17h31... Nunca se le había ocurrido, que después de todo, se pudiera dejar de ser prisionera... de escapar al horror... Y un día la Voz sólo la visitó para despedirse. La voz de aquel horror.


Duración: 56 segundos


17h33min... Mi marido dice que ayer tuvo unas palabras con mi dolor... que le dijo unas cuantas cosas con sus manos y con su pensamiento, para que me deje en paz y se aleje de mí.

Lo primero es que no sé si eso es posible y lo segundo es que no sé si eso es lo que yo quiero.

Duración: 50 segundos

17h35min... Ahora te imagino encima de mí como aquella tarde.

Diciéndome que te había dado un susto tremendo... y que nunca volviera a hacerte eso... y que teníamos que ir muy despacio, que teníamos que ir muy despacio.

Duración: 30 segundos


19h52min... Cuando pienso en ti (joder) sólo pienso en un jodido demonio rijoso y cachondo.

Me importa una mierda quién seas.

Cuando pienso en ti ... no me importa quién soy cuando sólo parezco... una jodida bestia caliente... Sólo caliente.

Duración: 66 segundos


19h58min... Tú no quieres una narrativa del deseo. Quieres experimentar el jodido deseo.



Pero eso último fue el único mensaje que te envié. De repente, ya sabes, lo más evidente se me presentaba como una ''Revelación'', como eso de ir a entender, por fin, en una madrugada cualquiera, aquello mítico del 'paz y amor', que luego otra tarde me hizo volver a sonreír cuando lo escuchaba en la boca dulce de la Angélica de 'Ciudad de Dios'.

Y El sexo ayer duró unas cinco horas. Coga no estaba así que fumé dos veces y cuando me levanté volví a la cama. No podía concentrarme en otra cosa que no fuera el sexo. Muchas fantasías con la zurda y Deivid. Y creo que por un momento hasta pensé seriamente en decírselo. ¿Te imaginas hoy cuando me lo encuentre y vuelva a arrastrar mi brazo hasta cerca de sus genitales...entonces vaya yo y le eche mano a los güevos, se los acaricie, sin que los otros se den cuenta y le diga: ¿Sabes Deivid?.. todo el fin de semana he tenido fantasías contigo, primero el sábado con mi marido y ayer sola. Y primero mi amiga y yo te devorábamos vivo, y luego mientras follábamos tú y yo, un amigo tuyo interponía su polla entre nuestras bocas y yo te obligaba a besarme mientras me la comía. ¿Sabes? Te sentías horrorizado pero te excitaba... te excitaba hasta el paroxismo... ¿Te lo imaginas?

Lo que no entiendo es el por qué de 'La vida secreta de las palabras'. Quiero decir porque lo primero de lo que comencé a hablar fue de eso, de Hanna... Tal vez porque entre nosotros podría ser diferente, ¿no? Es que es duro lo que parece que me pides, o tal vez lo que no me pides y yo entiendo. Vidas al margen, siempre, y ser esos dos desconocidos que se encuentran en un hotel sólo para follar, como en 'Intimidad', aquella peli francesa de la que me hablaste. Aunque también comprendo tu Miedo, que tampoco debe ser tan distinto del mío...


Hoy voy a borrar una frase que escribí aquí cuando llegué porque ya no me siento tan valiente y segura. Eso de 'alguien, que trata ni más... ni menos... de follarse a tu Mente... mientras viaja en tu misma dirección...' Creo que me queda grande en estos momentos, cuando parece que lo único que me ofreces es tu Cuerpo. Dime: ¿lo mejor de ti? Porque entonces lo Acepto. Tú toma mi cuerpo y olvídate de mis sentimientos. Tómatelo como si fuera lo único relevante de nuestras distantes y felices vidas. Pero abrázame todo lo fuerte que puedas hombre débil, porque lo único que yo Deseo es sentirte completamente Dentro.

Sunday, November 20, 2005

- iii - (paréntesis)


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escuchando la 'alevosía' de Luis Eduardo... pero ya después de 'leerte'...

- ocho -

Estoy seca. No me sale ni una sola palabra. Me estoy muriendo hacia adentro :'((

- ii - (paréntesis)


[1132483278] 37seg.wav
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Coco Rosie, 'Terrible Angels' y sobre o bajo ella, esperándote, mi voz...



Estamos tan lastimados
que creemos morir
si la calle nos arroja una palabra maligna.
La calle no lo sabe,
pero ella no soporta tal carga;
no está habituada a ver
que se descerraje sobre ella
un Vesubio de dolores.
Los recuerdos de tiempos antiquísimos
están extirpados para ella,
desde que la luz se hizo artificial
y los ángeles juegan sólo con pájaros y flores,
o sonríen en el sueño de un niño.
nelly sachs